¿Qué significa hablar correctamente?

Una de los ocho hábitos que establece el noble óctuple sendero es el «habla correcta». No se trata sólo de no mentir, calumniar, insultar o amenazar a otras personas. El habla correcta va mucho más allá y requiere la atención correcta a nuestras palabras y la forma en que las expresamos.

El habla correcta

Las palabras tienen el poder de provocar la felicidad o el sufrimiento en otras personas. El habla correcta hace significa pronunciar palabras que inspiren autoconfianza alegría y esperanza.

El habla correcta significa no difundir noticias de la que no se esté seguro. Significa abstenerse de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia o que sean susceptibles de provocar la separación de la familia o la comunidad.

La explicación clásica del habla correcta es hablar con veracidad.  Cuando algo es verde decimos que es verde y no violeta. De la misma manera, el habla correcta es no hablar con una lengua viperina. No decimos una cosa una persona y otra distinta a otra persona. Como es natural, podemos describir la verdad de diferentes maneras para ayudar a las diferentes personas que nos escuchan a comprender lo que queremos decir, pero debemos ser siempre leales a la verdad.

El habla correcta significa no hablar con crueldad.  No debemos gritar, calumniar, maldecir, fomentar el sufrimiento ni crear odio. Incluso a los que tienen buen corazón y no desean herir a los demás se les escapan a veces palabras hirientes. Cuando decimos algo inyectado de veneno es por lo común debido a nuestros hábitos. Nuestras palabras son muy poderosas. Pueden afectar seriamente a los demás.

El habla correcta es no exagerar ni adornar lo que decimos. No debemos dramatizar innecesariamente haciendo que las cosas parezcan mejor, peor o más extremas de lo que en realidad son. Si alguien está un poco irritado no diremos que está furioso.

La práctica del habla correcta consiste en intentar cambiar nuestros hábitos para que nuestras palabras surjan de la amabilidad y el conocimiento, y no de las semillas insanas del rencor, el miedo, la envidia…o cualquier otra emoción o sentimiento improcedente.

El habla correcta se basa en el pensamiento correcto. Las palabras son nuestros pensamientos expresados en voz alta. Como es natural pensamos cosas que no queremos decir y parte de nuestra conciencia tiene que funcionar como filtro. A veces cuando llevamos sufrimiento dentro este se manifiesta a través de palabras que decimos sin pensar. Esto sucede en especial cuando no practicamos la atención correcta. Entonces no somos conscientes del sufrimiento que se está acumulando en nuestro interior y decimos o escribimos cosas que no queremos decir y no sabemos de dónde salieron nuestras palabras, no pretendíamos decir algo que pudiera lastimar a los demás pero lo hacemos.

Cuando los pensamientos salen de nuestra mente en forma de palabras, si van acompañados de la atención correcta, sabremos si lo que decimos es útil o creará problemas.

Escuchar profundamente es la base del habla correcta. Sea lo que sea que digamos, no hablaremos correctamente si no escuchamos con atención porque tan solo expresaremos nuestras ideas sin tener en cuenta a la otra persona.

Escuchar de manera compasiva es curativo. Cuando alguien nos escucha de ese modo, sentimos cierto alivio al instante. Escuchar atentamente alimenta tanto al que habla como al que escucha. A veces, sólo 10 minutos de escuchar atentamente pueden transformarnos y devolvernos la sonrisa.

Si escuchas a alguien con actitud crítica no se aliviará su sufrimiento. Muchos han perdido la capacidad de escuchar y utilizar palabras afectuosas con los seres queridos. Quizá por eso es que muchos se sienten solos hasta en su propia familia y buscan otras personas que les escuche.

Si realmente amas a alguien debes aprender a ser un buen oyente. Puedes ser el mejor terapeuta para quienes amas si aprendes el arte de escuchar atenta y compasivamente.

Hemos perdido la capacidad de decir las cosas con calma. Nos irritamos con demasiada facilidad. Perdimos la capacidad de hablar con amabilidad. Para que la compasión siempre esté presente en ti debes inspirar y expirar conscientemente.

Le escucho no solo porque deseo saber qué hay en su interior o aconsejarle sino porque quiero aliviar su sufrimiento. Esto se denomina escuchar compasivamente. Debes escuchar de tal forma que seas compasivo durante todo el tiempo que estés escuchando.

Ese es el arte de escuchar. Al margen de lo que te digan o por muy equivocada que sea la información que te transmitan o por injusto que sea su modo de ver las cosas- Aunque así sea, sigue sentado en silencio, inspirando y espirando. Mantén la compasión que sientes por esa persona. Pero si sientes que no puedes escucharlo con compasión, pídele que continúe en otro momento. Si no estás en buena forma no podrás escuchar lo mejor que puedes.

A veces hablamos con tanta torpeza que provocamos nudos internos en los demás. Después decimos: solo le dije la verdad. Puede que sea cierto, pero si nuestra manera de hablar causa sufrimiento innecesario, no es el habla correcta. La verdad debe presentarse de forma que los demás puedan aceptarla. Las palabras que lastiman o destruyen no son el habla correcta.

Considera tus palabras atentamente antes de decirlas para que sean correctas en forma y en contenido. Si no eres capaz de hablar con serenidad, ese día no hables. Abre la boca y habla solo cuando estés seguro de poder hablar con serenidad y afecto. Debes entrenarte en ello para ser capaz de hacerlo.

Escribir cartas, correos electrónicos  o mensajes de whatsap  es como hablar. A veces, una carta puede resultar más segura que hablar porque puedes releer lo que has escrito antes de enviarla. Mientras lees lo que has escrito puedes visualizar que la otra persona recibe tu carta y evaluar si lo que has escrito es acertado y apropiado.

Para poder calificar tu escrito como habla correcta debe regar las semillas de la transformación en la otra persona y despertar algo en su corazón. Si hay una frase que pueda mal interpretarse o ser causa de disgusto, escríbela de nuevo. La atención correcta te dirá si expresas la verdad de la manera más hábil. Lee atentamente un escrito antes de enviarlo porque una vez enviado no podrás recuperarlo.

A medida que nuestra práctica de meditación se vuelve más profunda quedamos cada vez menos atrapados en las palabras. Al ser capaces de practicar en silencio somos libres como un pájaro. Permanecemos en contacto con la esencia de las cosas. Para hablar conscientemente debemos, a veces, practicar el silencio. En los momentos de silencio podemos observar con profundidad. Si escuchamos a través del silencio de nuestra mente cada canto del pájaro y cada silbido del viento entre los pinos nos hablará.


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