La primavera, la sangre altera

Comienza la primavera en el hemisferio norte, y ya observamos los primeros síntomas del fin del letargo invernal: se alargan las horas de luz solar, la vida vegetal y el color comienzan a poblar nuestro entorno, y las personas experimentamos cambios en nuestro estado de ánimo importantes. ¿Son fenómenos independientes? ¿cómo nos afecta la primavera a las personas? ¿cómo aprovechar la primavera?

Los cambios en primavera afectan a todos los seres vivos

La primavera es una estación de transformación y renovación que ejerce una profunda influencia en el estado de ánimo y el comportamiento de todos los seres vivos.

En el mundo vegetal, el aumento de la temperatura y las horas de luz estimulan la brotación y floración de muchas especies vegetales. Esto es posible, gracias a que con más luz solar disponible, las plantas aumentan su tasa de fotosíntesis, el proceso mediante el cual convierten la luz en energía necesaria para crecer y reproducirse.

La floración atrae a los insectos polinizadores que desempeñan un papel crucial en la reproducción de las plantas.

El aumento de temperatura también produce la migración de las aves hacia climas más cálidos. Otros animales despiertan de su hibernación, y todos los animales se vuelven más enérgicos gracias a los cambios hormonales que les impulsa al apareamiento y la reproducción.

También los humanos nos vemos influenciados por los aumentos de temperatura y la mayor exposición solar, provocando un aumento de la producción de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, produciendo una mayor sensación de bienestar, felicidad y sociabilidad.

Sin embargo, para algunas personas la primavera también lleva aparejada una sensación de cansancio, irritabilidad y dificultad para concentrarse, conocida como astenia primaveral, también provocada por los cambios de temperatura y de luz, influyendo negativamente en el estado de ánimo.

Como se puede apreciar, el ser humano no es especial. Está afectado por los mismos fenómenos y ciclos naturales igual que el resto de seres vivos.

    El efecto del clima en las personas:

    Los efectos del cambio climático se dejan notar en la conducta de todos los seres vivos. Los cambios drásticos de clima, de temperatura, de intensidad y frecuencia de las precipitaciones, alternados con amplios periodos de sequía, tienen un impacto directo en todo lo que nos rodea y en nuestro estado de ánimo.

    Las condiciones climáticas, y en particular, la luz, influyen de forma considerable en nuestra salud psicológica y emocional. De hecho, ciertos trastornos psicológicos parecen alterarse dependiendo de la época del año. Entre los principales síntomas, se encuentran el aumento del cansancio, dificultades para concentrarse y para dormir, así como una caída generalizada del estado de ánimo.

    Así, por ejemplo, en el trastorno bipolar, se ha observado un patrón estacional que muestra una mayor incidencia de episodios depresivos en el invierno, mientras que en verano se manifiestan más síntomas de episodios maniacos y de euforia. No obstante, no es necesario sufrir un trastorno mental para reconocer el impacto del clima en las personas.

    Las estaciones con más horas de luz, como la primavera y el verano, tienden a mejorar el estado de ánimo, mientras que las estaciones con menos luz, como el otoño y el invierno se asocian a una bajada del estado anímico, promoviendo la aparición de síntomas depresivos como la apatía, la tristeza, la pérdida de energía o el cansancio. Hormonas que regulan los ciclos sueño-vigilia y que responden a la exposición solar, como la serotonina y la melatonina, tienen mucho que ver.

    Ambas hormonas se secretan automáticamente. La serotonina aumenta su presencia y secreción cuando se expone a la luz solar, produciendo aumento del bienestar psicológico, la sensación de felicidad y el deseo sexual. La melatonina, por su parte, se secreta mayoritariamente por la tarde y por la noche, cuando la luz del sol disminuye, regulando principalmente el ciclo del sueño. De esta forma, en las estaciones con más horas de oscuridad, aumenta la melatonina y disminuye la serotonina, lo cual influye en menos actividad, y un estado de ánimo bajo. Y al revés, en primavera y verano, a medida que aumentan las horas de luz, el cuerpo nos pide actividad y tenemos más energía.

    ¿Cómo aprovechar la primavera para mejorar nuestro equilibrio emocional?

    Además de la tendencia natural que experimentamos en nuestro estado de ánimo con el cambio de estación, también es buen momento para observar y darse cuenta de algunos fenómenos que normalmente nos pasan inadvertidos:

    La impermanencia:

    Todo cambia permanentemente, nada es eterno. Los primeros filósofos griegos ya observaron el principio de impermanencia («no te puedes bañar en el mismo río dos veces, porque ni el río ni la persona son iguales»-Heráclito).

    La primavera es un recordatorio vívido de la impermanencia. El cambio de estaciones, el florecimiento y el posterior marchitamiento de las flores, todo ilustra la naturaleza transitoria de la existencia. Por ello, también es buen momento para dejar de aferrarse a las cosas, ya que aferrarse a algo como si fuera permanente solo nos puede causar frustración y sufrimiento. Esta conciencia de la impermanencia puede llevarnos a una mayor apreciación del momento presente.

    La Interdependencia:

    La primavera es un ejemplo claro de interdependencia. El florecimiento de las plantas depende del sol, la lluvia, la tierra y otros factores. Los animales dependen de las plantas para alimentarse, y los humanos dependemos de ambos. Todos los fenómenos surgen en dependencia de otros fenómenos. La primavera nos muestra esta interconexión de manera tangible, recordándonos que nuestras acciones tienen consecuencias y que estamos intrínsecamente ligados a todo lo que nos rodea.

    Atención plena (Mindfulness):

    La primavera puede ser una oportunidad para practicar la atención plena. Observar los cambios en la naturaleza, los olores, los sonidos y las sensaciones en el cuerpo puede ayudarnos a estar más presentes y conectados con el momento. La atención plena nos permite experimentar la primavera sin aferrarnos a ella ni resistiéndonos a ella, lo que puede reducir el sufrimiento y aumentar la apreciación.

    En resumen, la primavera influye en el estado de ánimo de las personas no solo a través de cambios biológicos (como el aumento de la luz solar y la producción de serotonina), sino también a través de su capacidad para revelar verdades fundamentales sobre la naturaleza de la existencia: la impermanencia, la interdependencia y la oportunidad para prácticar la atención plena y la ecuanimidad, lo que nos puede conducir a una mayor comprensión y paz interior.


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